| "En la familia o el trabajo, con un superior o un empelado. Con los padres o los hijos, con hermanos, en nuestra pareja, con nuestros amigos: ¿Somos comunicativos? ¿Qué calidad tiene nuestra comunicación?" |
LA COMUNICACIÓN
¿Sabemos comunicarnos?
Los seres humanos necesitamos naturalmente de nuestros semejantes. Para mantenernos en contacto con ellos debemos comunicarnos.
Todos estamos más o menos de acuerdo, en que la comunicación es un proceso de transmisión de señales, mediante un código común. Donde existe un emisor y un receptor, roles que pueden intercambiarse, según sea el caso.
Para que esto suceda se necesita que todas las partes conozcan el lenguaje común con el que se intercambiará, impartirá, compartirá y se hará común dicha información.
La palabra comunicación, deriva del Latín "communicationem” (nom. communicatio), de communicare "impartir, compartir" lit. "hacer común" derivado de "communis".
Entonces, para poder compartir la información, ya sean ideas, sentimientos, necesidades, desagrados, deseos o cualquier otro contenido, es necesario que nos sepamos comunicar. Pero ¿sabemos comunicarnos?
En términos generales damos por sentado que sí. Pero es conveniente preguntarnos si realmente lo hacemos bien.
¿Cómo decimos lo que queremos transmitirle a otro?
¿Cómo oímos lo que el otro desea decirnos?
A continuación, una lista de preguntas que podemos plantearnos, para reflexionar sobre el nivel de comunicación que somos capaces de mantener.
Preguntas:
* ¿Sabemos escuchar? ¿Podemos oír incluso aquello que no desearíamos?
* ¿Le damos al otro tiempo suficiente para que pueda aclarar sus ideas? ¿Interrumpimos en medio de una respuesta? ¿Terminamos las frases del otro por que creemos saber lo que el otro piensa o siente?
* ¿Dejamos que se expresen libremente con nosotros o de antemano descalificamos a nuestro interlocutor?
* ¿Preparamos una respuesta y comenzamos a responder, incluso cuando no terminaron de hablarnos? ¿Nos sentimos a la defensiva incluso cuando nadie nos ataca? ¿Nos sentimos siempre amenazados y nos comunicamos según esa sensación?
* ¿Tenemos necesidad de dar siempre una respuesta?
* ¿Contestamos sin pensar, como guiados por un impulso?
No sólo es importante decir y/o escuchar, también es importante el tono de la voz con el que decimos las cosas, los gestos que acompañan nuestro diálogo. La “calidad” de la escucha.
* ¿Somos corteses o cortantes? ¿Hablamos concentrándonos o nos comunicamos distraídamente cundo algo no nos interesa mucho?
* ¿Pensamos antes de decir algo? ¿Aclaramos nuestras ideas y sentimientos antes de comunicarlos?
* ¿Nos gusta comunicarnos, nos da miedo, indiferencia?
* ¿Nos quedamos en silencio cuando deberíamos hablar? ¿Hablamos cuando necesitaríamos permanecer en silencio? ¿Podemos permanecer pacíficamente en silencio o interpretamos al silencio como sinónimo de hostilidad?
* ¿Decimos lo que tenemos que decir o decimos lo que el otro quiere oír?
* ¿Esperamos que el otro “adivine” lo que necesitamos o podemos expresarlo claramente?
* ¿Vamos al corazón de lo que necesitamos comunicar o nos perdemos divagando?
* ¿Sabemos decir que “si”? ¿Sabemos decir que “no”? ¿Podemos aceptar un “si” o un “no” incluso cuando esperamos la respuesta contraria?
* ¿Solemos ser “manipuladores” durante una charla? ¿Queremos siempre ganar una discusión? ¿Podemos ceder si corresponde?
* ¿Sabemos discutir, confrontar sanamente “sin que la sangre llegue al río”?
* ¿Sabemos decir “gracias” con sinceridad?
Sincera y cuidadosamente reflexiona sobre estas preguntas. ¡Siempre hay cosas para mejorar!
En la familia o el trabajo, con un superior o un empelado. Con los padres o los hijos, con hermanos, en nuestra pareja, con nuestros amigos: ¿Somos comunicativos? ¿Qué calidad tiene nuestra comunicación? |
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